Pan... Pan... Panamá¿?
Y en esos momentos de cuerpo a cuerpo, te paraste a pensar y a respetarme? Es eso? Cuando yo lo que quería era verte desearme a pecho descubierto, con los ventrículos de par en par. Tus manos ansiosas de un centímetro de mi piel. Mis poros dispuestos a obtener copia de tus huellas dactilares. Respetarme, respetar. No era ese el verbo que conjugaríamos juntos. No al menos el que yo quería conjugar. Lo recuerdo todo, con o sin tu pesar. Sabes que puedo rememorarlo en voz alta con las palabras justas para hacer vibrar tu piel, a veces de lobo, otras de cordero. Pero siempre tuya...