Entradas

Secuencias... Desencajados

Junto a él esa complicidad que apenas entendía su procedencia pero que sabiamente sabía saborear. Junto a él una serenidad que diluía en cierta manera sus preocupaciones. Su remanso de paz. Una tarde, una infusión con el sol en la cara en una terraza para mantener a raya la sed de tristeza y la flaqueza desterrada. Más allá del mundo de las ideas y los sentimientos en los que naufragaba día tras día en aras de averiguar... Anhelaba sentir su abrazo, su calor. Cuando estaban juntos el tiempo pasaba como una brizna de aire te atraviesa el pelo en un atardecer de septiembre en la playa, imperceptible con sabor a eterno, con los pies descalzos y al abrigo de un pañuelo. Por aquella angosta acera caminaban uno tras el otro. Llegados a un punto él se detuvo, permaneció hierático mientras la observaba continuar con sus pasos y su charla, apresurándose a confirmar todas su teorías. No le prestaba atención, cómo podía no darse cuenta que ya no caminaba tras ella y continuar. Ella caminaba y cha...

DESDE LA PROFUNDIDAD

A cara lavada qué mas da. Y la voz interior que en un pasado se hubiera revelado permaneció en silencio. El subconsciente sabedor de las prioridades lo anunciaba con premura, como podía... Hay que sacarla de donde está, como sea. Se hace urgente, la perdemos. Si se adentra tan sólo un poco más en sus profundidades, no quedará nada iluminado, será imposible rescatarla de sí misma. Ya no habrá argumentos suficientes para convencerla porque toda la razón será de ella, ya todo teñido con la sombra de la soledad, la autocompasión, el no ser suficiente más que para la obligación y el mismo diálogo repetido hasta la saciedad tiñe la esencia del alma. Llegado el momento se conformó el plan, urdido con la desesperación de las posibilidades que se agotan, con la angustia de llevar demasiado tiempo en aquella hondonada. Esbozada ya la trayectoria para salir a la superficie, dejar de contener la respiración y llenar su vida con aire nuevo. Hastiada ella de estar envuelta por el día a día que la im...

Intercambios, método y análisis

  Siempre se trata y se tratará de un intercambio ecuánime de ideas, de tiempo, de compañía, de ganas, de sinceridad, de humor, de atención e intención, de respeto, de espacio, de miradas, de caricias, de todo, de lo que sea. A veces incluso de nada, espacio. Y a veces no llega a ser así, pero siempre se deberán hacer las cosas con el fin último de que así sea. Ya con esa  inercia, sin conseguir el resultado, se podría dar por bueno. Pero... El temible "pero" que derrumba todo lo que se ponga por delante. Si no es así, ¿para qué?. Si no es así todo carecerá de sentido alguno más tarde o más temprano. Si no es así, nadie debería quererlo. Qué sentido podría tener para dos personas mantener algún tipo de relación, del calibre que sea la singularidad de las circunstancia que las une y relaciona, si no se tiene esa intención. Un tanto de ciencia en la ecuación del discurso, tantas emociones empalagan y ensordecen a veces el mensaje de la razón imponiéndose el filtro rosa. Dos cue...

Todo mío, lista para saborear.

  Te cuento pues, a mi entender y a mi sentir. No te lo podría contar de otra manera. Que pasa la vida, ya lo sabes, experiencias, circunstancias. Vives. Y en el durante vas fabricando herramientas con las que surcarlas. Atraviesas lo que sucede en pro de la mejor de las experiencias. La gran búsqueda de la felicidad. Ya a cierta altura tienes muchas maneras de hacerlo y las más valiosas comienzas a perfeccionarlas. El continuo devenir del tiempo te enseña tantas cosas y sin cesar. No hay tregua para los valientes, arrojados y kamikazes del sentir. Los demás no, esos viven con los hilos del ser engarrotados, los quiebros del vivir entumecidos.  Y es que en ningún momento dejan de sucederse las situaciones, las personas. Para regocijo del destino nunca conjugadas de la misma manera. Tan sólo hay que contar con la paciencia necesaria hasta llegar al momento en que la maestría comience su despertar y con él la capacidad de disfrutar y vivir con intensidad aquello que emociona, si...

Una carta en una ola de calor.

  Así como si nada, desde lo más profundo de mi ser nació la necesidad y deseo de estar a tu lado, sentir tu presencia, que estuvieras cerca de mi. Te alejaste por un momento y me pareció eterno. Así como un alivio inmenso me recorrió de principio a fin cuando te vi volver. Tú, mi lugar seguro. No lo vi venir, sentir mil cosas y desear sentir mil cosas más, sentirte. Todo a primera vista viendo más allá de ti. Quizá era el destino, todo premeditado. Contigo todo, de cero a cien. Hablar, caminar, comer, no comer y lo que quisiéramos que nos diera tiempo. Contigo todo, incluso lo que quisiéramos los dos y no hicimos. Hasta tal punto tenernos en cuenta el uno al otro sin tener aparentemente un por qué más que el afecto surgido de la nada. Entiende esa "nada" como nuestras dos almas fundiéndose más allá de estos cuerpos que habitan, hablamos entonces de nuestro "todo" ¿no te parece?. Y si de resumir se tratase por no hablar mucho más, condensada en dieciséis horas mal c...

Hoy.

Miró hacia atrás y pudo ver que el tiempo ya habia pasado hasta el mañana.

Diálogo de besugos (Disparo creativo)

- Branquias atascadas, mala señal. - ¿Aún sigues respirando por ahí? - ¡ A ver si ahora resulta que tú comes por las orejas! - Yo no te he insultado, sólo digo que hay otras maneras... - Me lo dices así, que yo pensé que... - Ahora resulta que también piensas. - Vete a mirar a ver si no. - Yo no veo nada, esta sima no tiene infraestructuras. - ¿Subes o bajas entonces? - Creo que no se puede bajar más. - Pues dale al menos uno. - ¡¿Quince plantas hacia arriba!? - Voy al súper. 3x2 en algas. - El sushi está sobrevalorado. ¡Un buen bistec! - Sujeta la bolsa un momento. - Pues échate a un lado, no tengo cobertura aquí. - ¿Aún utilizas internet? - ¿Pero tú quién te has creído? - Un mero espectador. - ¡Me bajo! - Ya te he dicho que no se puede bajar más. - ¿Aún no le has dado al botón? - ¿Cómo es que sigues utilizando ascensores? - ¡Me salgo! - Tus branquias fuera no aguantarán mucho, recuerda! - Un ticket, por favor. - ¡Alquilar una góndola no resolverá tus problemas!

Arde Troya

Imagen
 Mujeres ligeras, sibilantes, bailarinas, originales, alegres, sencillas, libres, amables, valientes, aguerridas, dulces, veraces, apasionadas, distraídas, ilusionadas e ilusionantes, dueñas. Sangre recorriendo sus venas. A borbotones la periodicidad renovando la vida. Ciclos de luz y poder. Apagadas por el peso de la rutina, la obligación, lo comedido, el saber estar, la prudencia, el no discutir, conciliar sueños ajenos, el decoro, el silencio, el no deslumbrar, no destacar, ser atrezo, sostener, apoyar, emplear su impulso para impulsar, el impuesto abandono. Fuente de vida mal vista y puesta a parir. ¿¿Y dónde están?? Siguen todas ahí, sepultadas en vida. Sus luces tililan, tenues y quebradizas debajo de ese manto que no deja pasar el oxígeno, desnutridas, maltratadas, agotadas por el eterno, impuesto y pesado segundo plano. Pero siempre peligrosas por quien así las percibe, porque su esencia es inquebrantable. Siempre están esas ganas de explotar y arder, envolverlo todo en lla...

Hoy es uno de esos días...

Imagen
Hoy es uno de esos días... ¡de lucidez! Sí... de esos en los que siento como una luz cálida. En paz. Tranquila. Baña todos mis pensamientos. El mar en el que hoy fluyen todas mis ideas y sentires. Hoy es uno de esos días en los que siento que... ¡desde el alma lo entiendo todo! Emocionada, titilan unas lágrimas a punto de deslizarse por mis mejillas a cada momento. La paz envuelve mi aliento, mi mirada, mis ganas, mis poros ¡y no depende de nada!. Me abraza dulcemente una luz parecida a la de un suave amanecer. Nace de mí una inmensa felicidad. Otras veces la había sentido, ¡creyendo siempre que era más grande que yo! ¡que me inundaba! ¡que me invadía!. Ahora sé que sin ser ajena, ilumina todo lo que soy... ¡Eterna! ¡Alargada, como la sombra de un ciprés! ¡Inmensa, como el mismo firmamento! Así me siento... aún siendo las cinco de la tarde... Como un dulce amanecer que se abraza a sí mismo y siente la vida. La acogedora sensación que salivan mis neuronas imaginando una hume...

¿Con el corazón cómo se hace?

Una conversación, dos amigas. Siiiiiiiempre el mismo tema... la lucha de una consigo misma por trascender y dejar atrás, aquellos dogmas forjados a fuego en el subconsciente. A fuego lento y día a día. De esas cosas que se hacen a conciencia, pues eso, con-ciencia, pero sin corazón. Y llega un momento en tu vida en el que ves que, no recuerdas cuando, dejaste de sentir. O peor aún, anulaste lo que sentías. Y todo por una fachada, por guardar las apariencias, por formar parte de un todo. Un todo lleno de mentiras  y falsedades. Pero ahí estás, formando parte de algo. Eso que nunca elegiste y que te hicieron creer que era el único todo del que podías formar parte. Es acertar a ver el abanico de posibilidades... y querer probarlas todas!!! Bienvenida al bufet libre de la vida. Lo que te estabas perdiendo. Te conviertes en un niño, la mañana del día de reyes, queriendo abrir todos los regalos a la vez. Eres un adolescente que empieza a salir de marcha y a descubrir la vida. Ya está...