Ojos que ven sin decir nada.
Ojos que ven sin decir nada, tristes y honestos. Tal vez ellos los únicos que me engañaban. Un estertor funesto que procede de una realidad inesperada. La expectativa que vendaba mis pupilas, me nublaba la vista y distraía mi mirada. Fui una niña, claro que lo fui y me creí a pies juntillas lo que pregonabas. La vida se encarga de disimular las verdades más claras. La evidencia más oculta se camufla entre las horas de la noche o la mañana. Y la tarde que con su calor cuece las entrañas, casi descubre lo que el atardecer amaña. Y así un día y otro y una semana. Y pasan las horas, los meses, las ganas. Y es el tiempo el que curará los rasguños en el alma, las heridas en el corazón, hará olvidar los desgarros y restablecerá la calma. Ay tiempo! Pasa! Venga, pasa! Las ventanas abiertas, las puertas de par en par y mi esperanza de cortina colgada. Por favor pasa! Y si pasarlo yo es lo que sana, lo har...