"Dos"
Él caminaba acarreando esas cosas simples que se quedan doliendo en el corazón y en el alma. Ella huía de ese mundo que se le hacía paralelo y que parecía existir en virtud del caos. Se buscaban, no lo sabían, pero se buscaban. Una búsqueda lisonjera, que ni un halcón ni las mismas estrellas verían. Él anhelaba ese mordisco a la hora del postre. Ese que arranca una exhalación y eriza la piel. Ella colgaba sus ganas de una copa de vino blanco. Jugueteaba con la idea de su mano. Intuía cómo uno de sus dedos se decidía a recorrer la senda de su espina dorsal. A aquella hora, el dulce almíbar de la noche diluía en sombras todas las preocupaciones. Son esos momentos de ensoñación e inventiva. ¿Dónde se quedaría la realidad dormida? El sempiterno silencio y lo que en él se mascullaba ensordecía el sucesivo presente. Entonces, cada suspiro y cada estruendo ocupaban su preciso lugar. El sentimiento henchido por sus ganas de más se desinfló, se había tomado el úl...