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Mostrando entradas de septiembre, 2013

"Dos"

Él caminaba acarreando esas cosas simples que se quedan doliendo en el corazón y en el alma. Ella huía de ese mundo que se le hacía paralelo y que parecía existir en virtud del caos. Se buscaban, no lo sabían, pero se buscaban. Una búsqueda lisonjera, que ni un halcón ni las mismas estrellas verían. Él anhelaba ese mordisco a la hora del postre. Ese que arranca una exhalación y eriza la piel. Ella colgaba sus ganas de una copa de vino blanco. Jugueteaba con la idea de su mano. Intuía cómo uno de sus dedos se decidía a recorrer la senda de su espina dorsal. A aquella hora, el dulce almíbar de la noche diluía en sombras todas las preocupaciones. Son esos momentos de ensoñación e inventiva. ¿Dónde se quedaría la realidad dormida? El sempiterno silencio y lo que en él se mascullaba ensordecía el sucesivo presente. Entonces, cada suspiro y cada estruendo ocupaban su preciso lugar. El sentimiento henchido por sus ganas de más se desinfló, se había tomado el úl...

"Sam"

Un día ensordecedor para el espíritu. Había sido un día cegador para los sentidos. ¿Y entonces? Si ya no podía oír, ni ver… Era aquella realidad, a veces tan ajena y otras tan absorbente. Sentía querer más que aquello que le rodeaba. Utilizar los mismos términos y estar refiriéndose a cosas tan dispares. Era como hablar de una habitación de paredes luminosas; unos imaginarlas blancas y otros amarillas. A todos nos mueve hallar la caja, pero no todas contienen lo mismo. Unas vienen cargadas de respuestas; otras, con la seguridad de la rutina; otras están repletas de “lo conocido” aunque no sea tan bueno; otras, rebosan sentimientos, lánguidas de tanto llorar. Hay tantas y tantas cajas, que hay que esforzarse por dejar de imaginar. Estar dentro y fuera de todo y de nada a la vez. Sentir. Esas ganas de más, de buscar, la ilusión de vislumbrar, la felicidad de encontrar. Ese lugar de ninguna parte. Un susurro de espuma blanca irrumpe entre los dedos de sus pies. Es el inmenso m...

Así fue en 2007 "Jardin"

Érase una vez una mariposa que vivía en un jardín colmado de flores. Todos los días sobrevolaba aquella hermosa feria de colores, pero siempre llevaba sobre sus alas la tristeza de no tener color. En realidad era una de las pocas mariposas que poseía todos los colores, pero el pago por este privilegio era que a la vista de todos, su color era negro. Sus amigos la animaban constantemente y argumentaban que sólo un estúpido no sabría que el negro era la suma de todos los colores. Ella, triste, alegaba que sus compañeras, las mariposas, volaban con elegancia, luciendo los exóticos dibujos de sus alas con piruetas y malabares. Y que a ella no la dejaban participar en sus exhibiciones porque decían que su color era feo. Era una mañana como otra cualquiera, cuando apareció en el jardín un humano. Todos coincidieron al identificarlo como cría, debido a su baja estatura. Respondía al nombre de Blas y por el primer contacto que tuvieron con él las amapolas, todos presagiaron que se prese...

"Finales"

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Día de fines y finales. Aunque yo no termino, hay cosas que acaban. Regresaba a casa. Iba por la avenida de la Constitución, como siempre sumida en sus pensamientos, aunque pendiente de lo que se cocía a su alrededor. Había reparado en aquel turista enamorado, en el camarero adulador, en el chico de la bicicleta y en el anciano severo. Un concierto improvisado de guitarra española en la puerta del Príncipe de la Catedral despierta aún más sus sentidos. No pudo resistir la tentación. Se sentó en la escalinata del Archivo de Indias, observando embelesada la enredadera de arbotantes y agujas, de arcos y vidrieras. ... ¿Y si ellas hablasen? ¿Y si ellas contasen toda su verdad? Lo que ellas vieron, escucharon y sintieron. Hoy una guitarra española y una forma de vivir y pensar. Pero... ¿Y ayer? El sentimiento se respira, sube y baja, se deja ver y se esconde. Se pasea y revolotea, te invade para hacerte vibrar. Viejas sentideras del sentir y el pesar. Latir...