En la cocina III
Aquella mañana parecía que todo cambiaría, aunque nunca albergó aquella esperanza, ni la esperaba, ni tan siquiera era algo que añorase. Pero aquella mañana parecía nueva, tan luminosa y limpia. El cielo despejado y azul, ni una sola nube. Las plantas verdes, la tierra marrón, el sol amarillo con su luz blanca. Todo archiconocido y sin embargo esa sensación de nuevo. Tal vez por el día tan gris que había precedido a aquella mañana tan usual, parecía ésta nueva y distinta. Las cosas eran tal y como habían ocurrido y según los actores y factores, circunstancias y evoluciones, ya fuesen individuales o grupales, voluntarias o de abnegado desconocimiento, todas juntas y tras la suma, resta, multiplicación y división que cada par aplicaba al resto, por cercanía en el tiempo, por similitud o disparidad… las cosas eran tal y cómo habían sido y además cabe afirmar que no podrían haber sido de otra manera. Aparcó todos aquellas ideas y automatizó sus sentidos en pro de sus q...