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Mostrando entradas de octubre, 2013

"Vides"

Era atravesar el oscuro cristal de aquella botella y darse de bruces con su contenido, allí estaba él. Curtido por los años, la tierra, el sol, las epidemias y acicalado por el amor incondicional de Elisenda. Aquella noche al alba, como todas las noches, se había despedido de ella. Ahora se precipitaba sin prisas a por el azadón y demás útiles. Atesoraba su media fanega; después de la muerte de padre y tras el reparto de la herencia, había conseguido hacerse con las tierras surcadas por aquel pequeño afluente. El alborozo de sus aguas desprendía todas las sensaciones que le recordaban a uno que estaba vivo, vida. Estaría allí de sol a sol, el tiempo quedaba medido por el tañir de las campanas del monasterio aledaño. Los monjes aireaban a los cuatro vientos sus rutinas y quehaceres, haciéndolas repicar cada tres horas. La prima sonó a las seis, ya deberían ser las nueve de la mañana, sonaba la tercia. En primavera era el tiempo de vigilar el cereal para que lo...

"Súper"

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Hoy toca una de las aventuras forzosas de la semana, expedición “acopio de alimentos”. Y yo creo que es decir “voy a hacer la compra” y cada personaje corre para ocupar su lugar en este capítulo de mi vida. Todos corren a sus puestos. El señor que saca las cosas del carro y llena el maletero a cámara lenta. La que pita cuando sabe que no cambiará nada hasta que el señor devuelva el carro a cambio de su euro y yo aparque… y un largo etcétera. Comienzo la gincana y la primera prueba, encontrar aparcamiento. ¡Genial! ¡A la primera! Me dirijo a los carritos y selecciono el modelo utilitario, más pequeño y recortado. El tamaño monovolumen me parece una exageración e incluso me pregunto si se podrá circular con él teniendo sólo el B. Dónde habrán quedado esos carros de hierro frío y duro que se te clavaban en el culete. Esa experiencia traumática que suponía que tu madre te sacara del asiento para niños con una mano y con la otra la última bolsa del carro. Que te...