Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2013

"Honores"

“…Fue entonces cuando el reconocido héroe pudo abandonar la lucha. Cuando no tenía nada más que demostrar a los demás. Y sin embargo aún le quedaba ser consciente de que así era. Ardua tarea que aún no vislumbraba a ver en el horizonte de su existencia, en el atardecer de cada uno de sus días. Recogió las armas del suelo y avanzó entre el populacho que lo vitoreaba. ¿Y no debería ser el caballero más orgulloso del reino?. Algo reconcomía sus entrañas, después de todo lo vivido se preguntaba si podría volver a sentir ni tan siquiera ardor en la boca del estómago. Tal vez había visto demasiada sangre correr, demasiadas miserias. Ensilló su caballo, ese compañero de viaje con el que había compartido los vaivenes de la aventura y el desaliento, la oscuridad de la noche y la esperanza del nuevo día. El olor a podredumbre envolvía sus ropajes, ese era el olor de aquellas ciudadelas rodeadas de murallas donde la servidumbre era la única manera que algunos, muchos, habían elegido co...

"Dentro"

"...Una brisa de aire distinta, densa, presagió por unos segundos algún tipo de peligro o desdicha. Al tiempo que desechaba aquella temerosa idea, el pez abrió su enorme boca y la engulló. Y allí estaba, engullida. Para comprobar que era un sueño se pellizcaba los brazos. No por ello despertó. Se puso a pasear, la superficie blanda y pegajosa, la lengua. Todo muy real, pero no podía ser. El vaivén, el movimiento de los músculos, el olor a mar que venía de aquel túnel con apariencia de garganta. Las paredes eran viscosas, los dientes. ¡Que sí! ¡que estaba dentro de un pez! No podía ser, ¿hasta dónde iba a llegar la broma? Muy conseguida, por cierto. Mucho la tenían que querer para tomarse tantas molestias. Pero... aun así, no se atrevía a gritar. Sabía que aquello por mucho que lo negara estaba ocurriendo. Temía importunar a aquel animal y en el peor de los casos interrumpir su digestión. Comenzó a notar la presión, supuso que el pez se sumergía más y más en las prof...

"Trópico"

"...Aquel ecuatoriano de tres al cuarto, con cicatrices hasta en el cielo de la boca respira a tres centímetros de mí. Sus pies distan de los míos, pero la inclinación desafiante de su cuerpo se materializa en un desagradable olor a alchohol que el tipo transpira y sube hasta mi nariz. Es pequeño, de poca envergadura, eso explica las marcas de lances anteriores. Siento a través de la camisa un círculo de acero frío apoyado en mi estómago y eso paraliza todos mis músculos, aunque mi cabeza gira a mil revoluciones por microsegundo. Un cerebro que se desgrana en repasar mi vida, recordar a modo de flash momentos que pasan a cámara rápida y yo le digo que ahora no, no es el momento. A la vez se desvive en encontrar cómo apartar el cañón, un golpe seco. Por dónde escapar, a la derecha hay un callejón que no sé dónde da a parar. Dónde hay más amenazas, este tipo no viene solo. Me sudan las manos y el único movimiento que se puede apreciar desde el exterior es el dilatar y contrae...

Hoy

Hoy, por qué no?    Aquí y ahora. Para mí, para aquellos que me conocen y saben que ésto acabaría pasando. Y para todos los que me queráis visitar.   ¿Aquellos que me conocen? Sí, esas personas que cuando me miran a la cara y a los ojos, creen saber lo que estoy pensando. Y en un alto porcentaje así es, aunque todavía guardo una mágica reserva de ese poder de sorprender.   Aquí estoy entonces, atendiendo mis gustos por escribir e inventar. A mi necesidad de comunicar, transmitir, todo lo que me ronda porla cabeza.   Quiero llegar a vuestras imaginaciones, tocarlas con la magia del dejarse llevar y de la mano pasearlas por donde se me antoje.   ¿... Me acompañáis...?