Una carta en una ola de calor.
Así como si nada, desde lo más profundo de mi ser nació la necesidad y deseo de estar a tu lado, sentir tu presencia, que estuvieras cerca de mi.
Te alejaste por un momento y me pareció eterno. Así como un alivio inmenso me recorrió de principio a fin cuando te vi volver.
Tú, mi lugar seguro.
No lo vi venir, sentir mil cosas y desear sentir mil cosas más, sentirte. Todo a primera vista viendo más allá de ti. Quizá era el destino, todo premeditado.
Contigo todo, de cero a cien. Hablar, caminar, comer, no comer y lo que quisiéramos que nos diera tiempo.
Contigo todo, incluso lo que quisiéramos los dos y no hicimos.
Hasta tal punto tenernos en cuenta el uno al otro sin tener aparentemente un por qué más que el afecto surgido de la nada.
Entiende esa "nada" como nuestras dos almas fundiéndose más allá de estos cuerpos que habitan, hablamos entonces de nuestro "todo" ¿no te parece?.
Y si de resumir se tratase por no hablar mucho más, condensada en dieciséis horas mal contadas vivimos una historia como pocas conozco, de amor, deseo y respeto bajo los 48º de una ola de calor que revolcó nuestros corazones. Un ventilador que nos dio las alas para dejarnos llevar. Nueces, Aquarius, cerveza y algún plato de sabores distintos.
Unas ganas irrefrenables por motivación.
Y te fuiste como viniste, casi sin darme cuenta. Ya no estás. Dejando a tu paso por el mío los esquemas rotos, el corazón feliz y triste a la vez al menos hoy. Dame mi tiempo para asimilar la intensidad de lo vivido. Y quedo con el alma esperanzada en algún día poder ser amada como siempre imaginé como vislumbro que tú lo harías.
Aunque ahora sólo quiero ser amada por ti, sentir tu presencia, tu olor, tu mirada, oírte hablar sobre tu visión de la vida y las cosas, tranquilo y sereno.
Mi corazón ya lo habitas. Lo que yo daría por poder disfrutar que desde tu determinación e independencia estuvieras en mi vida. Porque sé que desde ahí me ves, que desde ahí mismo me amarías. Brindándome el espacio desde donde poder ser sin perderme a mí misma para poder amarte. Esa otra manera de amar que ansiamos ambos.
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