"El viento"
Ingenuos trazos de voluntad desahuciada.
Perdidos los pasos en la maleza de ordenados juicios.Desabrido intento de menospreciar un amanecer apacible.
Intercambiar el cálido paseo,
por el austero callejear entre adoquines y desconchones.
Cal, que a tientas aguardas el paso del aguerrido tiempo.
A sorbos la vida se consume,un reloj de arena que trasvasa sus planes,
cono de incertidumbres.
Adormecido el ánimo, que no el ingenio,
sigue mi sesera tarareando el ritmo del susurro del viento.
Sibilino, salvaje, soñoliento, suave, soez, sostenido y a veces lento.
El mismo que desordena mi pelo,
ese que atesora conocimiento.Sabe lo de aquí y lo de allá, lo que viene y lo que va, lo de fuera y lo de dentro.
Borrascosos momentos, anticiclónicos días.
Será a la recogida del fruto,sembrado con el aliento del esfuerzo,
cuando se encuentren las sombras
y desparezca la luz de su sustento.
Sí lo sabías, yo lo sé.
Sin luz no hay sombra,sin la copa del árbol no hay viento.
Así gana batalla entre las faldas,
perdiendo la guerra en la esquina de los lamentos.
Sigue su viaje eterno,
buscando darle curso a una nota de amor en una mesa olvidada.Le vale un beso arrojado con despecho,
un suspiro que atraviese almas,
tal vez miradas que mantengan fuegos turbulentos.
Escudriña recovecos de la vida ajena,
cargado con una recua de argumentos.Disparará a veces a borbotones el silbido de los ecos.
Acabará levantando el mar en olas de siete metros.
Desdichados azotes de un alma perdida,
girando sin rumbo cierto.
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