"Marwaniano"

Escribí esperando a Marwan
en una servilleta robada,
una ruta para pensamientos
sin brújula, ni coordenadas.
En una alameda desierta, despejada.



"Adentrarse en los mares, en la niebla,

anegado todo de inseguridad añeja,

extraña, lejana, ajena.

Eso era, ajena.

De lo propio, lo fiel, lo uno;

a lo lejos, lo otro, lo aquel, lo suyo.

Y no en vano un enjambre de abejas.

Un laborioso atardecer, una extraña mezcla,

un deshacer lo entredicho, un rechinar de dientes.

Y sin pensarlo mientes, entre mentes soñolientas.

Ya no se ve nada, ni los mares, ni la niebla.

Una cortina de humo, un anestesiar a medias.

Un alma encendida a gritos, de raíz cortada la mecha.

Resurgir de las cenizas antes de un soplo de viento.

Y librar de ciento en ciento batallas propias, sangrientas.

Porque mías, tuyas, ajenas,

Acaban doliendo las verdades lentas."

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