Luna llena


Y a altas horas de la madrugada recordó que era luna llena. La sentía y le sentaba mal. Afloraba en ella un sentimiento de rabia contenida.
Hacía calor y aunque subió a contemplarla, no le dedicó más que un minuto. Y lejos de observarla con admiración, le dedicó una mirada llena de ira.
Se metió en la cama, pero no podía dormir, su cuerpo ardía.
Comenzó a llorar y decidió escribir.
A alguien, un mail a un amigo que probablemente dormía a pierna suelta junto a su nueva familia. A una amiga que andaba ajetreada en sus proyectos. A una madre que trata de sobrevivir. A un hermano que puede que sienta algo parecido a ella.
Qué le podrían decir?
Tampoco buscaba consuelo.
Sólo necesitaba sentir aquella pena que entonces, en aquel preciso instante, le dolía por dentro.
Y decírselo a aquello, a eso que está por encima de todos y a la vez mezclado entre nosotros, para que lo supiera.
Para qué....? para ella darle forma de palabra a aquel sentir, a aquel pesar y tal vez así poder continuar al día siguiente.
Era consciente de que había mayores sufrimientos en el mundo. Pero aquel era el suyo y nadie podía saber mejor que ella lo que su penita dolía.

Y su mensaje, escrito entre lágrimas, decía así:

"Sé que todo lo que vivo me ha hecho más fuerte, madurar, ver las cosas y la vida desde otra perspectiva y más serena.
Pero.. necesito, de veras necesito que me pasen cosas que no duelan.
Porque hasta ahora todo me ha dolido mucho, mucho.
Y tengo mis límites.
Sé que todavía podría aguantar más cosas....pero por otra parte lo que tengo ganas de decirle al mundo, es que ya no puedo más.
Que yo lo intento y busco herramientas para ver las cosas desde la humildad y el aprendizaje....pero ahora mismo y hasta que las lágrimas me dejen dormida, sólo quiero decir que estoy cansada, que necesito que me pasen cosas buenas que no duelan...por favor.
Sé también que la vida no te pone por delante nada con lo que no puedas.
Pero yo esta noche, hasta que mis párpados decidan acabar la jornada, sólo quiero decir que necesito que me pasen cosas que no duelan y que por un ratito, sólo hasta mañana, me rindo. Necesito rendirme..."

Escribió aquellas notas en un trozo de papel. Lo dobló esquina con esquina, subió de nuevo a la terraza y enterrándolo entre las raíces del pacífico, volvió a su dormitorio y concilió el sueño. Confiaba que aquella luna que tantos sentimientos encontrados despertaba en ella, algún día le ayudara a entenderlo todo mejor.

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