Premisas, permisos, promesas. Bienvenidos al juego. (Marzo'14)
¿Y si la ganas de escribir fueran más que las ganas de nada más?
Contar, soñar, imaginar y llevarte conmigo cuando lo leas.
Que fueras donde yo quisiera, que vieras lo que yo te mostrara con mis palabras.
¿No sería eso ser dueña de ti y tus sentidos, de tus deseos y voluntades?
Borracha de poder. Mi lápiz, mi cetro. La barita con la que introducirme en tus pensamientos, anularlos e inundarte con los míos.
Una idea maquiavélica, disfrazada por la consigna de que... te va a gustar... abrigada con una sonrisa amiga y confiada, que invita a abandonarse y confiar.
Te tiendo la mano y no será hasta entonces cuando no te quede otra opción más que seguirme, venir y ver, sentir, eso que yo quiero y que tú aún no sabes si querrás.
Y otra vez he decidido por ti. Subestimado el poder del grafito y la tinta.
Una letra tras otra, una palabra tras otra, de aquella determinada manera, en concierto, harán que amanezcas en un desierto, que te bañe el sol de una playa tropical o te desesperes al no hallar la salida de un oscuro laberinto.
Desahuciados los sentidos, nada depende de ti, tu voluntad no cuenta. El alma vendida, consciente de su temporal incapacidad de autogobierno.
Un cuerpo abocado a la incertidumbre, conducido por un alma sin piedad.
Te digo dónde y vas.
En un duermevela sentirás a borbotones, inconsciente de lo que pasará en las próximas horas.
Así soy. Y nunca será para cerrar los ojos y decir "que sea lo que dios quiera".
Contar, soñar, imaginar y llevarte conmigo cuando lo leas.
Que fueras donde yo quisiera, que vieras lo que yo te mostrara con mis palabras.
¿No sería eso ser dueña de ti y tus sentidos, de tus deseos y voluntades?
Borracha de poder. Mi lápiz, mi cetro. La barita con la que introducirme en tus pensamientos, anularlos e inundarte con los míos.
Una idea maquiavélica, disfrazada por la consigna de que... te va a gustar... abrigada con una sonrisa amiga y confiada, que invita a abandonarse y confiar.
Te tiendo la mano y no será hasta entonces cuando no te quede otra opción más que seguirme, venir y ver, sentir, eso que yo quiero y que tú aún no sabes si querrás.
Y otra vez he decidido por ti. Subestimado el poder del grafito y la tinta.
Una letra tras otra, una palabra tras otra, de aquella determinada manera, en concierto, harán que amanezcas en un desierto, que te bañe el sol de una playa tropical o te desesperes al no hallar la salida de un oscuro laberinto.
Desahuciados los sentidos, nada depende de ti, tu voluntad no cuenta. El alma vendida, consciente de su temporal incapacidad de autogobierno.
Un cuerpo abocado a la incertidumbre, conducido por un alma sin piedad.
Te digo dónde y vas.
En un duermevela sentirás a borbotones, inconsciente de lo que pasará en las próximas horas.
Así soy. Y nunca será para cerrar los ojos y decir "que sea lo que dios quiera".
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