¿Con el corazón cómo se hace?
Una conversación, dos amigas.
Siiiiiiiempre el mismo tema... la lucha de una consigo misma por trascender y dejar atrás, aquellos dogmas forjados a fuego en el subconsciente. A fuego lento y día a día. De esas cosas que se hacen a conciencia, pues eso, con-ciencia, pero sin corazón.
Y llega un momento en tu vida en el que ves que, no recuerdas cuando, dejaste de sentir. O peor aún, anulaste lo que sentías. Y todo por una fachada, por guardar las apariencias, por formar parte de un todo. Un todo lleno de mentiras y falsedades. Pero ahí estás, formando parte de algo. Eso que nunca elegiste y que te hicieron creer que era el único todo del que podías formar parte.
Es acertar a ver el abanico de posibilidades... y querer probarlas todas!!! Bienvenida al bufet libre de la vida. Lo que te estabas perdiendo.
Te conviertes en un niño, la mañana del día de reyes, queriendo abrir todos los regalos a la vez. Eres un adolescente que empieza a salir de marcha y a descubrir la vida.
Ya está, lo tienes claro, estás decidida a sentir, que pase lo que pase! Lo que sientas, sentirlo. Es un subidón! El mismo que sospecho debe una sentir al borde de un precipicio antes de tirarse con un parapente. Y quieres probar cómo es eso de ser según te pida el cuerpo. Aquello de no ser lineal, ni constate. Una loca. Sí, sí, así lo llaman. A las que nos regimos por ciclos nos llaman locas.
Y por no ser loca, te conviertes en un sin sentir que acaba con toda esperanza de ser feliz.
Pues voy a ser una loca, sí, una loca de atar. Y voy a estar desatada. Y todas esas palabras que denotan inconsciencia y que en realidad sólo son distintas maneras de llamar a las personas libre sentidoras.
Siiiiiiiempre el mismo tema... la lucha de una consigo misma por trascender y dejar atrás, aquellos dogmas forjados a fuego en el subconsciente. A fuego lento y día a día. De esas cosas que se hacen a conciencia, pues eso, con-ciencia, pero sin corazón.
Y llega un momento en tu vida en el que ves que, no recuerdas cuando, dejaste de sentir. O peor aún, anulaste lo que sentías. Y todo por una fachada, por guardar las apariencias, por formar parte de un todo. Un todo lleno de mentiras y falsedades. Pero ahí estás, formando parte de algo. Eso que nunca elegiste y que te hicieron creer que era el único todo del que podías formar parte.
Es acertar a ver el abanico de posibilidades... y querer probarlas todas!!! Bienvenida al bufet libre de la vida. Lo que te estabas perdiendo.
Te conviertes en un niño, la mañana del día de reyes, queriendo abrir todos los regalos a la vez. Eres un adolescente que empieza a salir de marcha y a descubrir la vida.
Ya está, lo tienes claro, estás decidida a sentir, que pase lo que pase! Lo que sientas, sentirlo. Es un subidón! El mismo que sospecho debe una sentir al borde de un precipicio antes de tirarse con un parapente. Y quieres probar cómo es eso de ser según te pida el cuerpo. Aquello de no ser lineal, ni constate. Una loca. Sí, sí, así lo llaman. A las que nos regimos por ciclos nos llaman locas.
Y por no ser loca, te conviertes en un sin sentir que acaba con toda esperanza de ser feliz.
Pues voy a ser una loca, sí, una loca de atar. Y voy a estar desatada. Y todas esas palabras que denotan inconsciencia y que en realidad sólo son distintas maneras de llamar a las personas libre sentidoras.
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