Hoy es uno de esos días...
Hoy es uno de esos días... ¡de lucidez!
Sí... de esos en los que siento como una luz cálida. En paz. Tranquila.
Baña todos mis pensamientos. El mar en el que hoy fluyen todas mis ideas y sentires.
Hoy es uno de esos días en los que siento que... ¡desde el alma lo entiendo todo!
Emocionada, titilan unas lágrimas a punto de deslizarse por mis mejillas a cada momento.
La paz envuelve mi aliento, mi mirada, mis ganas, mis poros ¡y no depende de nada!.
Me abraza dulcemente una luz parecida a la de un suave amanecer. Nace de mí una inmensa felicidad.
Otras veces la había sentido, ¡creyendo siempre que era más grande que yo! ¡que me inundaba! ¡que me invadía!.
Ahora sé que sin ser ajena, ilumina todo lo que soy... ¡Eterna! ¡Alargada, como la sombra de un ciprés! ¡Inmensa, como el mismo firmamento!
Así me siento... aún siendo las cinco de la tarde...
Como un dulce amanecer que se abraza a sí mismo y siente la vida. La acogedora sensación que salivan mis neuronas imaginando una humeante taza de té en las manos, las piernas cruzadas y mis brazos entrelazados, ¡perdidos y sin querer encontrarse! en las mangas de un infinito pijama.
Cerrar los ojos, respirar hondo y nadarme hacia dentro.
Todo lo abrazo desde ese amor propio, ¡tan mío como de mí!.
Al fin y al cabo es lo que soy...
Me siento entrañable y amada conmigo... ay...
Umm.... me vienes al pensar y al sentir. ¡Y la misma luz que me abraza desea acogerte en su regazo!.
Darte de ese calor que reconforta y abriga aún cuando no sientes frío.
¡Feliz conmigo!.
Contigo... ¡además!.
Entonces hoy al menos, ¡lo entendí!.
Como un semáforo paro y doy paso a lo que... ahora... ¡aquí!.
Sí... de esos en los que siento como una luz cálida. En paz. Tranquila.
Baña todos mis pensamientos. El mar en el que hoy fluyen todas mis ideas y sentires.
Hoy es uno de esos días en los que siento que... ¡desde el alma lo entiendo todo!
Emocionada, titilan unas lágrimas a punto de deslizarse por mis mejillas a cada momento.
La paz envuelve mi aliento, mi mirada, mis ganas, mis poros ¡y no depende de nada!.
Me abraza dulcemente una luz parecida a la de un suave amanecer. Nace de mí una inmensa felicidad.
Otras veces la había sentido, ¡creyendo siempre que era más grande que yo! ¡que me inundaba! ¡que me invadía!.
Ahora sé que sin ser ajena, ilumina todo lo que soy... ¡Eterna! ¡Alargada, como la sombra de un ciprés! ¡Inmensa, como el mismo firmamento!
Así me siento... aún siendo las cinco de la tarde...
Como un dulce amanecer que se abraza a sí mismo y siente la vida. La acogedora sensación que salivan mis neuronas imaginando una humeante taza de té en las manos, las piernas cruzadas y mis brazos entrelazados, ¡perdidos y sin querer encontrarse! en las mangas de un infinito pijama.
Cerrar los ojos, respirar hondo y nadarme hacia dentro.
Todo lo abrazo desde ese amor propio, ¡tan mío como de mí!.
Al fin y al cabo es lo que soy...
Me siento entrañable y amada conmigo... ay...
Umm.... me vienes al pensar y al sentir. ¡Y la misma luz que me abraza desea acogerte en su regazo!.
Darte de ese calor que reconforta y abriga aún cuando no sientes frío.
¡Feliz conmigo!.
Contigo... ¡además!.
Entonces hoy al menos, ¡lo entendí!.
Como un semáforo paro y doy paso a lo que... ahora... ¡aquí!.

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