Así como si nada, desde lo más profundo de mi ser nació la necesidad y deseo de estar a tu lado, sentir tu presencia, que estuvieras cerca de mi. Te alejaste por un momento y me pareció eterno. Así como un alivio inmenso me recorrió de principio a fin cuando te vi volver. Tú, mi lugar seguro. No lo vi venir, sentir mil cosas y desear sentir mil cosas más, sentirte. Todo a primera vista viendo más allá de ti. Quizá era el destino, todo premeditado. Contigo todo, de cero a cien. Hablar, caminar, comer, no comer y lo que quisiéramos que nos diera tiempo. Contigo todo, incluso lo que quisiéramos los dos y no hicimos. Hasta tal punto tenernos en cuenta el uno al otro sin tener aparentemente un por qué más que el afecto surgido de la nada. Entiende esa "nada" como nuestras dos almas fundiéndose más allá de estos cuerpos que habitan, hablamos entonces de nuestro "todo" ¿no te parece?. Y si de resumir se tratase por no hablar mucho más, condensada en dieciséis horas mal c...
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