Intercambios, método y análisis
Siempre se trata y se tratará de un intercambio ecuánime de ideas, de tiempo, de compañía, de ganas, de sinceridad, de humor, de atención e intención, de respeto, de espacio, de miradas, de caricias, de todo, de lo que sea. A veces incluso de nada, espacio.
Y a veces no llega a ser así, pero siempre se deberán hacer las cosas con el fin último de que así sea.
Ya con esa inercia, sin conseguir el resultado, se podría dar por bueno.
Pero...
El temible "pero" que derrumba todo lo que se ponga por delante.
Si no es así, ¿para qué?.
Si no es así todo carecerá de sentido alguno más tarde o más temprano.
Si no es así, nadie debería quererlo.
Qué sentido podría tener para dos personas mantener algún tipo de relación, del calibre que sea la singularidad de las circunstancia que las une y relaciona, si no se tiene esa intención.
Un tanto de ciencia en la ecuación del discurso, tantas emociones empalagan y ensordecen a veces el mensaje de la razón imponiéndose el filtro rosa.
Dos cuerpos con velocidad cero no pueden encontrarse, a menos que haya una fuerza externa que modifique su estado de reposo. Si ambos cuerpos están inicialmente en reposo (velocidad cero) y no hay aceleración (cambio en la velocidad), permanecerán en la misma posición indefinidamente. La única forma de que se encuentren es que al menos uno de ellos experimente una aceleración que lo ponga en movimiento y lo acerque al otro.
La velocidad, los cuerpos, las intenciones, la actitud, se me antoja tengan el mismo comportamiento.
En términos más simples, si dos personas están paradas cada una en un lugar, no se "encontrarán" a menos que una de ellas comience a moverse. Y así con las intenciones, la actitud y demás aspectos relacionales.
La ciencia también habla del equilibrio y lo describe como un estado en el que las fuerzas que actúan sobre un cuerpo se anulan mutuamente. Seguiría entonces ese cuerpo ocupando su centro, sin ninguna variación. Elevando su nivel de vibración, eso sí, feliz.
Se cuelan las emociones en la ciencia.
Se filtra la necesidad de irse y no salir corriendo, pero sí abandonar.
Cuantas veces encadenados a un "y si" carente de sentido alguno, absurdo y ridículo. Perdiendo como consecuencia la madurez por una adolescencia tardía, que no hace más que decepcionarse a mí misma.
Agarrar la sensatez y querer ser su amiga. Sólo eso y todo eso a la vez.
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